Cuando pronunciamos la palabra chips, lo primero que nos viene a la cabeza, son las patatas chips, pero por norma general desconocemos la multitud de aplicaciones que puede tener ésta palabra. Yo os muestro una de las muchas opciones de las que disponemos, zanahorias y yuca. ¿Que por qué?, pues porque a veces nos cansamos de las mismas guarniciones, o de los mismos aperitivos. Lo que os enseño hoy aquí no es más que cambiar la archiconocida patata por zanahorias, yuca, nabo, puerro, boniatos o batatas, etc. Nos podrán servir como aperitivo, como guarnición, como empanado de cualquier pescado o carne (trituradas), como acompañamiento de cualquier crema, en ensaladas, etc. Como veis, nos dan mucho juego y es por eso, por lo que hoy hablamos de ellas, son muy fáciles de hacer y además podemos conservarlas durante algunos días lejos de la humedad.

Vamos con la receta,Lo primero que necesitamos es:

  • Zanahorias
  • Yuca
  • Aceite de girasol y sal fina

Pelaremos las zanahorias y la yuca, y con la ayuda de un pelador, una mandolina o una cortafiambres cortaremos en tiras finas. En una sartén, pondremos abundante aceite de girasol y sin dejar que coja mucha temperatura, es decir que casi esté frío, echaremos de una en una todas las láminas de zanahoria, el objetivo es hacer que pierdan toda la humedad a través del calor para lograr el efecto crujiente y a la vez conservar su color original, haremos lo mismo con la yuca. Una vez crujientes (mientras estén calientes no presentarán un efecto crujiente, deberemos dejar que se enfríen), le añadiremos la sal y las pasaremos a un papel de cocina absorbente.

IDEAS:

  • Cuanto más consigas conservar su color y más crujientes te queden, mejor lo habrás hecho.
  • Si te sobran, consérvalas con papel de cocina y en un recipiente hermético.
  • Prueba con plátano o con boniatos, son excelentes.
  • Los de plátano, podrás bañarlos en cobertura de chocolate como postre o para acompañar el café.