Si, ya lo se, esto es un blog de cocina, de gastronomía, pero el jabón casero no deja de ser un experimento químico, exactamente lo mismo que hacemos cuando vertemos un huevo crudo en un aceite hirviendo o hacemos un bizcocho, etc. Mi intención no es otra que poder dar salida a esos aceites usados de las frituras, freidoras y todo eso. Normalmente, en nuestras ciudades no existen muchos lugares ni contenedores donde poder depositar estos aceites, y si nos deshacemos de ellos de una manera poco correcta estamos contribuyendo al deterioro de nuestros ríos. Seguro que tendréis un lejano recuerdo de vuestras abuelas haciendo el jabón para después lavar la ropa. Por eso, y porque es una práctica hoy por hoy poco habitual, pero muy reconfortante, me apetecía compartirlo con tod@s vosotr@s.

Ahí vamos;

Ingredientes:

  • 500 gr. de sosa cáustica y 100 gr. de resina (colofonia cristal) (opcional)


  • 2´5 L. de agua
  • 2´5 L. de aceite usado ( de freidoras, sartenes, etc)
  • Una cacerola o cubo metálico, de acero, etc.
  • 1 palo cuadrado de madera para remover
  • moldes de madera, plástico, etc

Proceso:

Pondremos el agua en la cacerola a hervir,

cuando hierva y con mucho cuidado !!, añadiremos la sosa cáustica, protegiéndonos las manos, los brazos y la cara. La iremos añadiendo con cuidado y de poco en poco.

Después removeremos hasta que se disuelva por completo.

Una vez disuelta, añadiremos el aceite usado muy despacio y sin parar de remover.

A partir de aquí, no debemos dejar de remover en ningún momento, siempre en el mismo sentido, despacio y al mismo ritmo. En éste momento añadiremos la resina, con lo que conseguiremos que el jabón saque espuma.

A lo largo de la preparación iremos viendo cómo lentamente el jabón se vuelve más cremoso y con más cuerpo.

El truco indispensable en ésta receta es la paciencia, y nadie mejor que Rosa Mari para conseguir un buen resultado.

Lo tendremos a fuego medio/bajo hasta que el jabón crezca y adquiera una consistencia cremosa y espesa. La mejor manera para saber cuando está listo, es con el mismo palo de madera que usamos para remover, colocándolo en el centro, si se sostiene solo es que la consistencia es óptima, sino deberemos dejarlo más tiempo cociendo.

Una vez que nos hemos asegurado de que está terminado, lo verteremos en los moldes que hayamos preparado.

Lo dejaremos reposar hasta que se haya endurecido.

Una vez que observemos que ya está duro, procederemos a sacarlo del molde y con un papel de cocina retiraremos la lejía que tenga (el líquido que expulsa es nada menos que lejía, así que cuidado) y lo secaremos bien.

Una vez bien seco, lo cortaremos dividiéndolo en las porciones que más nos gusten.

O bien, podremos dejarlo como vulgarmente se denomina en jabón de tajo, un buen trozo para lavar los cuellos de las camisas y todo eso.

También podéis dividirlo en trozos del tamaño de una pastilla de jabón, y tallarla a vuestro gusto, de ésta manera podremos decir con todas las letras, que lo que hemos hecho es un auténtico jabón casero.

El nombre que está grabado en el jabón no son más que las iniciales de los nombres de los que lo hicimos ese día.

Sólo nos quedará esperar alrededor de 1 mes, con el jabón tapado con un paño de tela y en un lugar fresco y seco para poder utilizarlo.

TRUCOS DE COCINA:

  • Yo éste jabón lo empleo para lavarme las manos en la cocina, y os puedo asegurar que no hay jabón mejor que éste.
  • No lo menciono en la receta, pero podéis echarle cualquier esencia que os guste.
  • Sobre todo, lo más peligroso de ésta receta son los primeros pasos ya que manipulamos sosa cáustica, así que con sumo cuidado y…sin prisas !!.
  • Lo bueno de éste jabón es que dura mucho tiempo, no deja las manos grasas y desinfecta maravillosamente
  • OJO !!, no utilices éste jabón en una prenda de color sin antes haber hecho la prueba de que no se comerá el color, si no expulsó toda la lejía o no la expulsó bien, es posible que se coma los colores de la ropa.
  • Mucha suerte !!