Vida buena o buena vida, como sea, pero esa noche se respiraba eso, buena vida y aunque resulte contradictorio también se respiraba humo y mucho, pero de una calidad extrema. Tuve la suerte de poder asistir a esas cenas itinerantes y exclusivas que suele organizar mi amigo Emilio Blanes, en éste caso de la mano de Carmelo Bosque, puesto que la cena se celebró en La Granada (Zaragoza), y se notó. Y digo se notó porque siempre que hablamos de algún evento relacionado con Carmelo Bosque, en él, se saborean olores, se respiran sabores, experimentas sensaciones, vamos, que mientras uno disfruta, los sentidos trabajan a ritmos insospechados. Y es que Gerardo (el jefe de cocina) y su joven equipo, nos demostraron que no hay nada que se les ponga por delante. Nada incluso, como un menú de sabores, incluyendo uno nuevo, el “umami“, fusionado con un cigarro dominicano de “Davidoff”, “cigarro de oro” presentado éste año y una G´Vine Tonic, entre otras muchas cosas, éste fue el menú. Nada más llegar, se ofrecía un aperitivo de bienvenida, compuesto de madejas de parmesano, tostada de jamón con crujiente de patata y bombón de foie, acompañados con cava Agustí Torelló (Brut Reserva) y cigarros Davidoff.

Nada más sentarnos, nos sirven cava y nos ofrecen pan casero de la casa. Comienza la fiesta.

Y comienza con “tupinambo, gamba, rosas y limón” (salado-ácido)

Sencillamente espectacular, la gamba en su punto, y la mezcla digna de un buen comienzo.

Después pasamos a probar el “cuajo de parmesano y trufa con sabores otoñales” (umami)

Está claro que a todo el mundo le llama la atención esto del umami, y sobre todo probarlo. El “umami” es uno de los cinco sabores básicos que reconocen los receptores especializados de la lengua humana, además del dulce, salado, ácido y amargo. Es una palabra japonesa que significa sabroso. El sabor umami fue descubierto por el químico japonés Kikunae Ikeda. El ácido glutámico o los glutamatos comúnmente encontrados en carnes, quesos, sopas, u otras proteínas en forma libre estimulan receptores específicos en la lengua, resultando en el gusto umami. Realmente curioso, el plato fue magistral.

Después probamos, “guardia civil con peras escalibadas (salado), es una pena que el hambre juegue éstas malas pasadas, ya que no tengo foto de uno de los platos que más gustaron de toda la cena. Ya digo, excelente.

Después pasamos a la “royal de alcachofa y chapadillo” (amargo).

La royal de alcachofa, sabía exclusivamente a eso, a alcachofas. El “chapadillo”, producto el cual era desconocido por la mayoría de los asistentes. El chapadillo es un producto recuperado por la cocina del Delta del Ebro, es una anguila abierta y secada al sol conservada con sal y pimentón. El plato estaba espectacular y el toque del chapadillo, además de despertar la curiosidad, le daba un toque perfecto.

Pasamos a la merluza con guindillas (ácido).

Que como podéis ver, no pude aguantar a incarle el diente incluso antes de hacerle la foto. Tengo que decir que fue el plato que más me gustó, y a su vez fue el que menos ingredientes contenía, el punto de la merluza y el contraste de la guindilla, es-pec-ta-cu-lar. Está claro que la guindilla usada no pudo ser desvelada, fruto de mucha investigación, debido a que la guindilla no es una convencional, no pica, sino que aporta un nivel de acidez magistral. Creí que contenía limón, pero no era así. Digo, para mí, el mejor plato de la cena, un 10 para el equipo de cocina, porque para saber trabajar bien un pescado, hace falta experiencia y buen hacer, de eso, andan sobrados.

Pasamos a la carne, carrilleras de ternera glaseada al vino tinto (Sirah), manzana y café (cuero).

La carne no tenía desperdicio y como último plato, estuvo perfecto, además como acompañamiento adicional, nos sorprendieron con una bebida sorpresa, en el momento de servir la carne, nos “mancharon” la copa de cava con vino tintoBeaujolais nouveau“(boyolé nuvó), es decir, nos realizaron al momento un cocktail “Cardinale” improvisado, pero que no dejó de sorprender y acompañar perfectamente la carne.

Pasamos al primer postre, “timbal de queso, melocotón y curry (dulce).

Supongo que sobran palabras para darse cuenta que no hace falta probarlo para saber que estaba impresionante, aunque sea muy recomendable probarlo. El postre, digno de las mejores cocinas, la presentación, de los mejores artistas.

Por último, pasamos al segundo postre, “dulce de leche, limón, café y yogur salado” (dulce, ácido, umami, amargo, cuero y salado).

Un postre que realizaba un repaso por todos los sabores de la cena y culminaba una velada perfecta.

Por lo menos eso creíamos, que culminaba, pero faltaba una sorpresa dulce relacionada con la temática de la noche, el cigarro.

Y  nos sorprendieron con la réplica de un cigarro puro, eso sí, todo lo que contenía el postre, era comestible. Desde el exterior de chocolate Valrhona, excepcional, pasando por la ceniza, que estaba buenísima y terminando por la crema de relleno con extractos de humo. He de decir que el equipo de cocina se lo curró, todo estaba al detalle y lograron sorprendernos gratamente.

Llegó el momento de la copa, el café y el puro, pero no un puro cualquiera, Emilio Blanes se encargó de acompañar muy bien la sobremesa.

Se repartió el cigarro de oro de Davidoff . Con esta nueva linea “Puro D’ Oro” Davidoff retoma la elaboración tradicional en puros. Para su construcción se utilizan tabacos de una procedencia única incluyendo la exclusiva capa Davidoff Yamasa™.

Las semillas de esta capa, han sido especialmente desarrolladas, durante varios años, para esta nueva serie de puros, son cultivadas en zonas celosamente seleccionadas en en la región de Yamasa en República Dominicana. La dominante pero bien lograda combinación de tabacos da como resultado una mezcla de tendencia vigorosa, muy aromática y delicada pero equilibrada en cuyo regusto se aprecian notas de café y especias.

Y…….pasamos a la copa, “G´Vine Tonic“.

Compuesta por ginebra G´Vine (Francia),

Tónica “1724 Tónic Water“, por cierto, buenísima (soy un loco del gin tonic y sus ingredientes).

Los ingredientes utilizados en la elaboración de la tónica 1724 y que la caracterizan son:

  • La quinina, “botánico” que le da el amargor a la tónica, es recogida a mano en la ruta del Inca en Argentina, lugar donde se comenzó a recolectar con fines medicinales la quinina.
  • Utilizan agua mineral procedente de un manantial de la Patagonia. Una de las claves en la elaboración de los refrescos, es su materia prima principal: el agua.
  • Elaborada con una mezcla de cítricos en los que predomina la mandarina. No contiene: edulcorantes artificiales colorantes, ni aromatizantes.

Y todo esto, servido en copa con cubitos de hielo con uvas y clavo.………

rociado con agua de romero,

Está claro que no nos faltó de nada,

Al final de la noche nos obsequiaron con un fantástico regalo,

Aceite de oliva virgen extra de extracción en frío “Goild”, con la botella en forma de gota.

Está claro que fue una cena muy bien organizada, tanto por parte de la organización como por el restaurante, y sin querer entrar en polémicas, a partir de bien poco será complicado disfrutar de una cena acompañada de tan buen cigarro, así que, quede ahí para la posteridad, un disfrute que por lo menos para algunos, fue extraordinario.

Agradecimientos a, Emilio Blanes, Luis Argente, Carmelo Bosque, Gerardo, Davidoff y a todo el equipo de la Granada.