En teayudoacocinar sabemos que la cocina es un arte, que la materia que nos brinda la naturaleza es la herramienta perfecta para poderlo plasmar, y por eso, el arte de el tabaco, figura en otra de nuestras opciones, y es que es extraordinario lo que la mano del hombre puede llegar a hacer con una simple hoja de tabaco, aunque de simple nada, éstas hojas tan preciadas se diferencian por sus años de añejamiento, 8 nada menos.

Habría que decir, que estoy en contacto con el mundo del cigarro desde hace tiempo, gracias a la gran amistad que me une con uno de los más importantes representantes de el grupo Davidoff. Y como hablo desde lo que podríamos llamar una pequeña experiencia (ya que éste mundillo es tan amplio que se me escapa), puedo deciros que lo que engancha realmente no son las sustancias resultantes de la combustión, sino la magia que se desprende cuando uno puede disfrutar de un cigarro hecho a mano, en compañía de buenos amigos o buenas gentes. Dejo rotundamente a un lado la ley antitabaco, los cigarrillos, el impacto social, el a favor y en contra, etc.

Como blogger que soy, cocinero también, procuro leer todo lo que a mi género profesional acontece (sobre todo en la red), y observo desde hace bastante tiempo que páginas dedicadas a la información gastronómica y todo lo relacionado a éste tema, parecen haber olvidado, que hablar de un buen cigarro -hecho a mano, sin ninguna clase de aditivo-, también es gastronomía. Dice la enciclopedia: “Gastronomía es el estudio de la relación del hombre, entre su alimentación y su medio ambiente (entorno)”. A menudo, se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario, y no es así. Contemplamos pues como ponemos la zancadilla a todo lo que gira en torno al mundo del cigarro puro, y a su vez, presumimos de entender cada vez más de vinos, de ginebras, de aguardientes,  lo cual es maravilloso.

Simplemente, aclarar que soy el primero que ha experimentado y experimenta los efectos del tabaco en sus carnes, pero sus pros y sus contras, como puedo hacerlo con el vino o con cualquier otro placer relacionado con la gastronomía, así pues, creo que con moderación cualquier cosa puede ser menos mala, como terminar una gran comida con uno de esos, con los que de vez en cuando me deleita mi amigo Emilio, acompañándolo con un buen orujo, un buen Whisky o lo que se tercie, eso si, con moderación y con el coche en el garaje.

No perdamos buenas costumbres, simplemente aprendamos a diferenciar, desde aquí no busco animar a nadie a fumar, ni se me ocurriría, pero sí a entender la historia, la tradición y las costumbres heredadas o importadas, pero al fin y al cabo, costumbres creadas para compartir buenos momentos.

Hasta pronto.