Fotografías de: Charles Haynes y Loremipsum

Recientemente escuchamos en los medios que Ferrán Adriá cierra el Bulli, el considerado mejor restaurante del mundo situado en Cala Montjoi cierra sus puertas. Pues claro, much@s como yo, nos quedamos atónitos, sobre todo porque la palabra cierre en tiempos de crisis, pues es eso, crisis. Periódicos de renombre de medio mundo se hacen eco, y como en muchas ocasiones, con información manipulada, teniendo luego que rectificar. De entrada, el Bulli cerraba por la crisis que asola medio mundo, mientras los responsables de la decisión disparaban palabras que a nadie parecía interesar, excepto la de cierre. La crisis también llega a el Bulli, decían algunos. Pues bueno, como a los que nos gusta informarnos, aunque sea un poquito, me dediqué a recopilar información, no concebía la idea, ya no de que el Bulli cerrase, sino de que Ferrán optase por decir adiós, adiós a los fogones y a toda su carrera. Aunque si es verdad que los grandes, cuando están en lo más alto, muchas veces abandonan, por raro que parezca, supongo que de el éxito uno también sale hasta las narices, pero no era el caso, por lo menos eso creo.

El caso es que el Bulli se convertirá en una Fundación privada y sin ánimo de lucro, que de entrada no está mal. Lo que más preocupa a los lamineros es si se podrá seguir disfrutando de su cocina, que en teoría parece que sí, pero con algunas restricciones, más aún de las que ya existían. De entrada, no será una escuela, pero la Fundación otorgará de 20 a 25 becas al año a cocineros y personal de sala, tras un procedimiento de selección como bien apuntan en su web, muy exigente y riguroso. Indican que los progresos logrados cada año, serán divulgados en diferentes medios como libros, internet, audiovisuales, etc.

Anuncian además, a largo plazo, la edición de una gran enciclopedia sobre la cocina contemporánea, dejando claro que se habilitarán varias estancias del restaurante para las nuevas necesidades, excepto el comedor, que se mantendrá intacto debido a su carácter emblemático. Tranquilos, si hay comedor, se podrá comer. Así pues, nos aseguran que a partir de 2014 las creaciones gastronómicas podrán ser degustadas, eso si, durante un tiempo determinado y para un cierto número de comensales, como era de esperar.

Pues que queréis que os diga, mejor imposible, no me esperaba menos de Ferrán y todo su equipo, supongo que el afán de superación entre todos ellos no ha hecho más que comenzar. Y encima inteligente, muy inteligente, si,  porque lo que deja atrás, no es más que gravilla comparado con la gran pirámide que queda por descubrir y construir, ahora bien, ya no será su figura, con la responsabilidad que eso conlleva soportar, sino que ésta vez será la Fundación, como decía….muy inteligente.

Diría que me incluyo en el grupo de los que le defienden, no por que sí, tuve la suerte de conocer a Ferrán en uno de los cursos que impartía al finalizar la temporada en el aula Chocovic , y casualmente estaba a punto de lanzar uno de sus grandes recopilatorios de el Bulli con una gran enciclopedia sobre la cocina, un pensamiento profundo y una visión de vértigo que hasta el momento nadie había hecho. Salí mareao, confundido, porque soy gran amante de la cocina y porque jamás creí que se podría llegar tan lejos en lo que a cocina se tratara. Me dí cuenta de que su cerebro entorpecía su hablar, iba más rápido, existía tal cantidad de información, que no le daba tiempo. Pero no es un dios, ni de otro planeta, quizás, realmente la admiración que por mí merece, es sus ganas de compartirlo, eludiendo en cualquier momento cualquier ápice de egoísmo profesional, quería compartirlo todo y eso es lo que hace de Ferrán lo más grande de él.

Como a todos los grandes, les llueven críticas a montón, pero creo que es positivo, ya que obliga al merecedor a andar con pies de plomo. Ya sabemos que todo el trabajo desarrollado hasta ahora por él y todo su equipo, puede caer en manos equivocadas y como ya a ocurrido, el que lo paga es el cliente. Pero es curioso, seguro que a quién se le ocurrió hacer una croqueta con las sobras del cocido, no pensó que podrían existir desalmados dispuestos a realizar una croqueta de gambas, de hongos y foie o de cualquier otra cosa. Pero hoy en día, si sales de tapas, y no te comes una croqueta de hongos, no estás en la onda. Creo que todo lleva su proceso, pero Ferrán Adriá lo ha puesto sobre la mesa, que ya es difícil, ahora nos toca un poco a todos, saber reconducir lo que un tipo se ha molestado en descubrir, y aún más importante, en compartir.

Esperemos que el Bulli no se reconvierta, quizás estemos más ante un proyecto anglosajón, del cual España no sea conocida sólo por un buen restaurante, sino por algo más. Lanzo una pregunta y con esto termino, ¿que sería de el Bulli y de Ferrán Adriá, si en lugar de estar en Cala Montjoi, estuviesen en Nueva York?.

Hasta pronto.